El primero me chifla, me encanta, señora Wernicke. Me parece digno de un buen marco y una gran pared sólo para él... y perder dentro la mirada. Estos intermedios tuyos deberían pasar por imprenta pronto. Un abrazo.
¿Tienes hormigas voladoras?... en la casa de campo de mi abuela, en el verano, salían a chorros por los agujeros... siempre me fascinaron las hormigas voladoras... Tremendos nuevos trabajos tiene usted por acá... todo un placer para los ojos. Un abrazo.
Hola, Aitana. Fue una invasión de una noche. Por donde mirabas había varias. Al día siguiente, habían desaparecido. Un alegrón que le estén gustando estos trabajos, ya que también se disfrutan al hacerlos. Un abrazote para vos.
El primero me chifla, me encanta, señora Wernicke.
ResponderBorrarMe parece digno de un buen marco y una gran pared sólo para él... y perder dentro la mirada.
Estos intermedios tuyos deberían pasar por imprenta pronto.
Un abrazo.
Estimado Tatio, ha sido usté muy generoso con sus palabras. Se agradece.
ResponderBorrarUn abrazo.
tremendo el primero, mucha fuerza
ResponderBorrar¡Ey, Andrés! ¡Gracias!
ResponderBorrarqué belleza! maría!!! qué belleza, me prestás ese dibujo para el blog?
ResponderBorrarSí, Diani.
ResponderBorrar¿Tienes hormigas voladoras?... en la casa de campo de mi abuela, en el verano, salían a chorros por los agujeros... siempre me fascinaron las hormigas voladoras...
ResponderBorrarTremendos nuevos trabajos tiene usted por acá... todo un placer para los ojos. Un abrazo.
Hola, Aitana. Fue una invasión de una noche. Por donde mirabas había varias. Al día siguiente, habían desaparecido.
ResponderBorrarUn alegrón que le estén gustando estos trabajos, ya que también se disfrutan al hacerlos. Un abrazote para vos.