Biblioteca

domingo, 30 de agosto de 2009

...


Él y yo, en el roble en el que me enseñó a trepar.


Él, en 1949 en Europa. Tenía 34 años.




Y un retrato que hice de él, en el 86.
"De cara al sol"
No le puse bastidor... lo tenía guardado y hoy lo desempolvé.


Es grande...

...

12 comentarios:

  1. María, qué buenos recuerdos nos mostrás, junto con el cuento... y qué sorprendente el parecido con tu papá... Seguro le arrancaste una sonrisa!

    Nos vemos!

    ResponderBorrar
  2. Sí, Gustavo!! Y me la quedé :) Besote!

    ResponderBorrar
  3. Anónimo10:39 a.m.

    Qué papá tenés, María.
    Y qué hija tiene tu papá.
    (Pongo los verbos en presente,
    como debe ser).
    Un abrazo largo. Iris

    ResponderBorrar
  4. Anónimo11:04 a.m.

    Claro que es en presente, Iris!
    María lo dice: Es grande... Y está de cara al sol. ¿Qué más?
    Mercedes

    ResponderBorrar
  5. Yolanda, gracias.
    Se sigue disfrutando. Llegué a volver a tretarme a un árbol... no hace tanto.

    Iris, querida Iris. Otro abrazo, como de roble.

    Mercedes, algunos siempre inentaremos estar de cara al sol, aunque llueva a cántaros, como hoy. Un beso enorme y soleado.

    ResponderBorrar
  6. Che, que hermosos cuentos; éste y el del mail. Hermoso el recuerdo... ¡y que hombre hermoso!
    De tal palo... ;-)
    Te mando un abrazo.
    Esteban

    ResponderBorrar
  7. Qué alegría que te gustaron, Esteban!
    Sí, era hermoso :)
    Besote

    ResponderBorrar
  8. Qué bello texto María, tu padre debe haber sido un hombre muy especial y por lo que veo era muy guapo también.
    Un besito para ti y otro al viento para él...

    ResponderBorrar
  9. Lo era, Evangelina. Un beso.

    ResponderBorrar
  10. que linda foto esa del arbol, muy lindo y cálido todo realmente, bueno, esa es la energía que irradian todas tus cosas!

    ResponderBorrar
  11. ¡Gracias, Andrés! Es que hay un fueguito... Un abrazo.

    ResponderBorrar

¡Gracias por pasar!