Hace muy poco tiempo se me dio por jugar con el movimiento. Si bien el resultado no es una maravilla, me divertí mucho. Esta mi segunda experiencia. Trabajé a partir de la imagen de un original muy chiquito que le envié hace tiempo, de regalo, a un colega y amigo.
Habría querido ponerle música, pero aparentemente no se puede con el programa que usé. Tendré que seguir investigando.
... Estaba destartalado hacía tiempo. La carcaza se había partido y ahí quedó, esperando.
Le llegó la hora y trajo un tiempo nuevo. Aunque anda cuando quiere y cuando no quiere, no, a veces, con un empujoncito, avanza los minutos de dos en dos.
Tal vez uno de los motivos por los que llamé a este blog “ilustraciones y algo más”, tuvo que ver con esto. Aunque cuando empecé con este espacio no tuviese claro qué iba a hacer.
Cocinar, para mí, es como dibujar o escribir. Se parecen. O se parece la forma en que hago cualquiera de estas tres cosas. En general, tengo más de un ingrediente. En general, me guía la intuición. En general, hay influencias aunque no sepa de dónde vienen, o aprendizajes y miradas, cariños y amores, preferencias. En general, son tareas que disfruto, sufro, y me llevan a estados únicos, que pasando por la duda, la inseguridad, a veces la certeza, me llevan a transitar uno de mucha, mucha felicidad. La cosa- repito: para mí- está en jugar con los ingredientes-, ver a cuál le doy prioridad, si lo dejo en crudo o lo desarmo, si lo uso como condimento o tendrá un papel principal, o si de él habrá nada más que un vago recuerdo como los de esos sueños que no consigo descifrar. Así cocino, así dibujo, así escribo: casi en trance, dejándome llevar.
Volviendo a los ingredientes… creo que vale la pena aclarar que no siempre están visibles antes de empezar a hacer algo, que hay días en que los tengo a mano y otros no. Muchas veces se trata de improvisar con lo que hay, ya sean alimentos en la heladera, materiales en el tablero, o palabras sueltas anotadas en un cuaderno. Lo que siento, el humor, se traduce en colores, olores, sabores, formas, palabras, sonidos, y con eso trabajo. Y si no hay nada, solo ganas de hacer, voy a la verdulería y miro, o salgo a caminar y miro, o me siento en algún lugar que me guste y miro. Miro, miro, miro, o leo, leo y leo, y ahí empieza la magia, la asociación de lo conocido y lo no tan, lo descubierto y lo por descubrir. Así es como me descubro, animándome a lo que intuyo, equivocándome y a veces acertando.
Tal vez me resulte más fácil explicar la alquimia a partir de la cocina, pero de verdad creo que en el dibujo o la escritura la alquimia se da casi de la misma forma… sólo cambian los ingredientes.
Tarta de zucchini, berenjena, cebolla y morrón.
1 morrón 2 cebollas 2 zucchini 3 berenjenas 2 huevos 2 tapas de masa hojaldrada para tarta Sal, pimienta, y algún otro condimento sorpresa Muchas ganas de cocinar Amor Buena música
-Cortar las berenjenas al medio a lo largo y luego en rodajas. Remojar en agua tibia con sal (para quitarles en sabor amargo) por 20 minutos, más o menos. Luego escurrir.
-Picar el morrón, bien chiquito, para que luego se mezcle bien su sabor con el resto.
-Cortar los zucchini de la misma forma que las berenjenas.
-Cortar las cebollas en rodajas finas y luego en quintos o sextos. La idea es que no quede en trozos tan chiquitos como los del morrón ni tan grandes como las berenjenas o los zucchini.
- En una sartén grande, caliente, poner una cucharada de aceite y cocinar los zucchini revolviendo para que no se peguen pero que se doren. Retira cuando estén cocidos.
- En la misma sartén, cocinar el morrón y las cebollas de la misma forma. Retirar.
- Y por último, con otra cucharada de aceite, cocinar las berenjenas (tienen que estar bien escurridas).
- Unir todas las verduras más dos huevos, sal, pimienta y… tenía una salsa a base de salsa de soja, azúcar y miel y un poco de almidón de maíz, bien espesa, y le agregué una cucharada sopera. Esta salsa se puede reemplazar agregándole a la mezcla de verduras, una cucharada de azúcar o miel. Creo que vale la pena, ya que le dio un toque muuuuuy especial.
- Aceitar una tartera y colocar una tapa de masa. Y cortar la otra tapa de masa en tiras.
- Colocar el relleno y luego cubrir con tiras de masa cruzadas como si fuese una pasta frola. Pintar la masa (con pincel de ilustradora) con leche para que al cocinarse tome color.
Del este invento, salió una tarta deliciosa. Altamente recomendable. Sugiero dejar enfriar un poco y comer tibia.