jueves, 27 de enero de 2011
martes, 11 de enero de 2011
María Elena Walsh
...
Hoy desperté pensando en ella,
en sus palabras,
escritas y cantadas,
en su sonrisa, en su voz.
Llovía.
Y adentro mío esa misma voz repetía
“al este y al oeste
llueve lloverá,
una flor y otra flor celeste
del jacarandá”.
Ayer dije que nunca pude mirar una flor de jacarandá
sin pensar en ella, en María Elena.
Se lo dije a Eduardo B. que me trajo esta canción.
Y hoy, descubro el motivo:
La primera vez que escuché la palabra “jacarandá”
fue en su canción, en su voz.
Y supe que un jacarandá era un jacarandá,
y que el este quedaba para allá y el oeste para acá.
Así aprendí a señalar
los puntos cardinales de María Elena en mi jardín.

Para María Elena: Una flor de aquellas que siempre,
siempre lloverá.
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Hoy desperté pensando en ella,
en sus palabras,
escritas y cantadas,
en su sonrisa, en su voz.
Llovía.
Y adentro mío esa misma voz repetía
“al este y al oeste
llueve lloverá,
una flor y otra flor celeste
del jacarandá”.
Ayer dije que nunca pude mirar una flor de jacarandá
sin pensar en ella, en María Elena.
Se lo dije a Eduardo B. que me trajo esta canción.
Y hoy, descubro el motivo:
La primera vez que escuché la palabra “jacarandá”
fue en su canción, en su voz.
Y supe que un jacarandá era un jacarandá,
y que el este quedaba para allá y el oeste para acá.
Así aprendí a señalar
los puntos cardinales de María Elena en mi jardín.

Para María Elena: Una flor de aquellas que siempre,
siempre lloverá.
...
Publicadas por María W. 11 comentarios
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