jueves, 18 de marzo de 2010

Quedan los segundos

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Se acabaron los quince minutos que me regalaba cada día.

Ayer, chilló.
Supongo que quería despertarme.
Lo apagué sin saber qué hora era y calenté un café.

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7 comentarios:

Roberto Marín dijo...

¡No compres uno nuevo, María!
Rompé las cadenas!!!!!!!!
(además, el tiempo es tan relativo,¿para qué medir algo que no estamos seguros que esté ahí?)

Marcelo dijo...

La aguja viva es la del segundero? Fácil. Multiplicá 60 X 60 y así vas calculando. Por ejemplo, que suene dentro de 3.456 segundos!

Vuelvo en cinco minutos

Un beso

Marcelo

María W. dijo...

Jaa! Roberto, mis cadenas están rotas, el problema es que me ando topando con las ajenas!!! Yo digo a comer, y me dicen ¡a trabajar!, digo a dormir y otra vez me dicen ¡a trabajar! ¿Será que tengo que sentarme y trabajar?

Ay! También se me rompió la calculadora, Marcelo!!! Y no me digas que haga la cuenta con papel y lápiz porque los necesito para dibujar, y con tanat cuenta se me va a ir una resma!!! ¿Ya pasaron cinco minutos o fueron cinco horas?

(Para pior, el reloj de la computadora se cambia cada vez que la enciendo, y a veces creo que vivo una hora más temprano que el resto!!!)

gustavo roldan dijo...

Siempre queda la señorita que te dá la hora por teléfono, en casos de necesidad extrema. ¿Era 115?

María W. dijo...

¡Oh! ¡113, Gustavo! Lo había olvidado.

Iris Rivera dijo...

En esa imagen acompañada por ese comentario tuyo, late una historia o late un poema.
¿Escuchás el latido, María? Iris

María W. dijo...

Sí, señora: ¡está vivo y late! Besote.